miércoles, 30 de enero de 2019


Fantasmas bucaneros


El vino, áspero y fuerte, corre por las gargantas resecas.
No hay paz en esos hombres. No despiertan ningún anhelo.
Sus almas solo poseen dolor, miedo, sin razón.
Detrás de esa imagen eternizada, soplan los vientos del infierno.

Son los viejos fantasmas bucaneros, que quieren encontrar la paz que nunca hallarán
Esa puerta abierta y delicada, que les permita redimirse ante los ojos de sus propios dioses.

Desdichados fantasmas filibusteros, sólo piensan en ellos mismos.
Sus sufrimientos eternos, los vuelven cada vez más inalcanzables.

El vino, áspero y fuerte, sigue corriendo por esas gargantas resecas.




2da Mención de Honor - Género Microcuento - Certámenes de Verano 2016 - Organización La Hora del Cuento - Es incorporado a su Antología
Finalista IV Concurso Micro-Cuentos - Cuentos para Leer  - 2016 - Estandarte Tiempo Ediciones
Forma parte de:
Antología “Arte Literario 2016” - Editorial Novel Arte
Antología “Premiados 2016” - 15° Certamen Internacional de Poesía y Cuento 
2° Certamen Internacional de Microliteratura - Editorial Mis Escritos


Pertenece al libro: "Narrar... sigue siendo una aventura" - Editado en 2017.-








domingo, 20 de enero de 2019





PRESENTACIÓN DE LIBRO DE RAFAEL MONES RUÍZ
SIETE VIDAS



El viernes 18, en la Biblioteca Gral. San Martín de Miramar, SEGA (Sociedad de Escritores de Gral. Alvarado) auspició la presentación del libro "SIETE VIDAS" de un gran amigo: RAFAEL MONES RUíZ (poeta, escritor, tallador y "decidor") 
Presentado por Guillermina Sánchez Magariños y Mariana Boh (Editorial MB), hubo un poco de todo, aventura, correrías, alegrías y emociones de "Sebastián" ese personaje inolvidable.
Bienvenido sea un nuevo libro donde nos invita a manifestar vivencias muy particulares !!! FELICITACIONES ESTIMADO AMIGO !!!












viernes, 18 de enero de 2019


Decir amigo

"Decir amigo", ese cuento homónimo de la canción de Joan Manuel Serrat, me sigue dando satisfacciones. Hoy llegó la Antología "Certamen de Invierno 2018" de la organización La Hora del Cuento con todos los galardonados. 








Allí aparece con el 2do. Premio en la Categoría Cuento o Relato Largo. Todavía recuerdo haber estado en el restaurante Can Cullerets en Barcelona, donde los dos protagonistas se encuentran. Una verdadera aventura... como lo es la escritura: pasión, atrevimiento, garra y corazón !!!

miércoles, 9 de enero de 2019




PREMIO CÓNDOR MENDOCINO

Cuando el 17 de noviembre se entregaron en San Rafael, Mendoza los premios CÓNDOR MENDOCINO, al cual me hice acreedor, por razones particulares no pude estar presente en el evento. 

El Prof. Guillermo Adrián Salinas y la Lic. Adela Elisa Cornejo, en el momento de la entrega recordaron: “Estamos muy contentos, hemos superado las expectativas que teníamos cuando empezamos con todo este proyecto, no pensamos que llegaríamos a lugares como Alemania, Estados Unidos, Uruguay, España, Chile, Brasil y toda la gente de Argentina que se ha sumado a este lindo proyecto, que es reconocer a los hacedores culturales. Hay presentes 78, aunque son 190 los galardonados." 
Gracias por este hermoso reconocimiento que comparto con todos los premiados !!!
El hacer cultural, en mi caso la escritura, permite incentivar la creación y la imaginación. 
Vamos que se puede !!!

La escritura es libertad !!!






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DESTINOS CON MISTERIO
Enigmas, Leyendas, Maravillas

Lidia Urdinez, es una compañera de las letras, con la cual he compartido momentos muy buenos junto a Gabriela Exilart, Marcela, Oscar, Patricia, Marta, Celi, Sergio, y con los cuales hemos expresado en la escritura lo que llevamos dentro. Esa pasión, ese atrevimiento y la apertura a un mundo impensado, desconocido, donde somos el nexo de unión, en este sorprendente viaje hacia la ficción. Tuve el honor de ser parte de la presentación de su libro "DESTINOS CON MISTERIOS - Enigmas, Leyendas, Maravillas". Ya lo comenté en facebook,el 21 de diciembre, pero me han llegado nuevas fotos que deben ser vistas. 








Lidia viaja, porque para ella es explorar, observar el mundo con aprecio, logrando el mejor de los regalos: conocimiento. Pero no viaja a lugares comunes, a lugares estrictamente turísticos. Viaja a rincones de nuestra tierra donde las culturas, los mitos, las leyendas… le permiten aprehender lo que enriquece y da fuerza a su vida, a su espíritu. Eso la lleva a dar rienda suelta a su originalidad, escribiendo y pintando.
Bienvenido sea este libro que presenta una mirada profunda sobre los catorce destinos que describe.
Gracias Lidia por la dedicatoria !!!

Enero 2019.-





martes, 4 de diciembre de 2018




El sueño


    La melancolía del otoño comenzaba a derramarse por toda la ciudad.
Las hojas, como juguetes vivos, se movían incansablemente por los caprichos del viento.
Se sentía el aire un poco húmedo y la caída del sol comenzaba a refrescar sensiblemente la temperatura.
La plaza, otrora colmada de niños, con sus risas y juegos, permanecía callada, como guardándose en sí misma para mejores ocasiones.
Un perro vagabundo se echaba bajo un frondoso árbol, tal vez para pasar la noche que ya se avecinaba.
La calesita, cubierta con sus lonas extendidas, guardaba para sí los juegos reprimidos, a la espera del momento oportuno en que volvieran a revivirla.

    Para llegar a la clínica que se encontraba frente a ella, debía cruzarse la avenida, en ese momento con escaso tráfico.
El edificio rectangular, macizo, con su gran entrada vidriada, que dejaba ver parte de su interior, permanecía silencioso.
Ya había terminado el horario médico y de visitas.
Solo quedaban dentro los que cumplían con su deber y los obligados a quedarse, nadie más.

    En una de las habitaciones del tercer piso, el hombre, acostado sobre las blancas sábanas, con su cuerpo marchito, se reflejaba frágil, agotado, consumido.
Ya casi no podía moverse, la edad avanzada literalmente lo había vencido.
Abrió los ojos despacio, recorrió con la vista la habitación aséptica, los aparatos que lo mantenían con vida.
La tecnología médica puesta al servicio del hombre, susurró; pero, ¿era eso vida?
Sabía que la muerte lo esperaba, a veces la veía sentada en la silla a su lado.
No sabía por qué, pero la veía femenina… “la muerte”.
No tenía ni la más mínima idea de cómo se establecía una relación con ella.
¿Lo vendría a buscar y nada más? O aparecería precedida de otra cosa.
Decidió evadirse de la triste realidad, esa espera indecisa, intranquila y apremiante.
Trataría de hacer lo que venía ocurriendo cada vez más seguido: soñar.
Cerró los ojos, se relajó lo más que pudo, se durmió plácidamente y lo logró, soñó.

    ¡Oh sí que soñó! ¡Y cuánto!
Nunca habían sido tan vívidos esos sueños.
Su fuerza juvenil, sus grandes andanzas, los viajes por los cinco continentes buscando aventuras, sus alegrías, los temores, la incertidumbre.
Encontró los mil colores del arco iris, la compleja  relación con la vida, las distancias del recuerdo y la página multicolor de todas las emociones sentidas a lo largo de su larga existencia.
Fue lo último que hizo.

    Cuando la enfermera entró raudamente a la habitación y se acercó, lo encontró con una sonrisa beatífica en su rostro.
De todos los aparatos, sólo uno emitía un pitido constante.
Se acercó, atinó a cerrarle los ojos y besarle la frente.
El no lo sintió.
Ella lo había venido a buscar.
Estaba más allá de todo lo conocido.
Se hallaba en el  lugar donde todos los sueños se hacen realidad.




Este relato forma parte de la Antología “Entre el Alma y el Mar” - SADE Atlántica MdP 2015
3ra. Mención de Honor - Género Cuento Corto - Certámenes de Verano 2016 - Organización la Hora del Cuento
Finalista - XIX Certamen Internacional de Poesía y Cuento 2016 - Grupo de Escritores Argentinos

viernes, 9 de noviembre de 2018






Difundimos cultura...


Este relato aparece en la página de La Hora del Cuento y forma parte de la Antología.

Lecturas...

El galeón se mece en forma lenta con todas sus velas arriadas.
El nombre reluce: Santa Marta del Ferrol.
El sol, implacable, barre la cubierta.
La tripulación desesperada por el calor, ya no sabe donde cobijarse.
Se ha reducido la ración de agua a medio tazón por día para cada uno de los hombres y ya nadie objeta nada.
No hay fuerzas para ello.
Pedro Diego de Vivar, encerrado en el castillo de popa, no deja de mirar ese mapa que tiene desplegado sobre la mesa.
Junto a él, el Maestre sigue con sus dedos la línea de la costa de lo que conocen como “Terra Incógnita”.
Estamos aquí, capitán —susurra—. Aquí, justo en este punto.
Una gota de transpiración corre por la mejilla del capitán, se desliza por la barbilla y cae justo sobre la carta, en el lugar que marca el Maestre.
En el silencio del cuarto, retumba.
Ambos hombres se miran.
Don Pedro la seca muy despacio, con el puño de su saco.
Ese plano fascina.
—Hombre —dijo—. Este cartógrafo otomano Piri Reis ha sido un verdadero artista al realizarla. Cuidémosla como el oro que llevamos.
—Sí Capitán —exclamó el Maestre—. Fíjese la exactitud de las costas que estamos recorriendo. Parece como si hubiera volado en las alturas y visto la mar y las tierras desde allí.
—Se ven nuestras playas en el Mare Nostrum, las de Portugal, parte del continente negro y el centro y sur de estas tierras lejanas
—observó don Diego—. Menos mal que somos los únicos que lo tenemos. Ni portugueses, franceses e ingleses lo han conseguido. Usted sabe Maestre que esto es secreto de Estado. Los reyes nos mandarían colgar si lo perdiésemos. El traslado que hacemos al puerto de Palos se debe mantener en un riguroso secreto.
El segundo de a bordo asiente ceñudo.
Se juega mucho en esa época.
La conversación se trunca por el balanceo del barco.
Un viento alisio comienza a soplar.
El capitán enrolla el mapa, lo guarda en un cilindro de papel oscuro dentro de una caja de madera y ajusta su tapa.
Al salir a cubierta observa al piloto que le sonríe, sujetando la rueda del timón.
Los marineros y grumetes, sin que nadie les diga nada, desenrollan los aparejos dobles, las velas cuadradas; y la carabela, inclinada a babor, toma la ruta hacia tierra, ciñendo, para alcanzar los cinco nudos.
Están a unas veinte millas náuticas de la costa.
El viento refresca el ambiente en contados minutos.
Veinte días después, la Santa Marta lucha por no zozobrar ante un mar embravecido en el medio del océano.
En el medio de la nada.
Una goleta británica sigue su derrotero, esperando el momento oportuno para atacar. También tiene sus problemas con el vendaval.
La tormenta ruge.
El viento huracanado sopla enfurecido, creando olas de quince metros de altura que golpean el casco de la carabela sin misericordia alguna.
Todos los hombres están en las sentinas.
El mar al final vence y sin dar tiempo a nada, una muralla de agua traga al barco, lo hunde y sin más lo lleva hacia el fondo de un abismo, en contados segundos.
Cruje la madera, algunos hombres sollozan y el castillo de popa se abre como una fruta madura.
No sobrevive nadie.
Al tercer día el sol alumbra entre las nubes.
Los marineros de la goleta británica trabajan a destajo para reparar los destrozos del huracán.
El Palo Trinquete quebrado está siendo reparado.
El vigía desde el carajo, pega un grito:
—¡Allí, proa a babor, algo flota!
Una caja de madera se iza a bordo.
El capitán de la Southerville observa con sorpresa un nombre estampado en la tapa:
¡Piri Reis!




Por Carlos Félix Pérez de Villarreal
(Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina)
       
                                Noviembre 2018